Locales Escuchar artículo

Casi el 50% de los jóvenes argentinos vive en condiciones de vulnerabilidad

Un informe elaborado por investigadores de UBA reveló que el 48,9% de los jóvenes argentinos de entre 18 y 29 años vive en condiciones de vulnerabilidad social. El estudio advierte que esta problemática no solo está vinculada a los ingresos, sino que también tiene un fuerte impacto en la salud mental, el acceso al empleo y las oportunidades educati

Casi el 50% de los jóvenes argentinos vive en condiciones de vulnerabilidad

Un informe elaborado por investigadores de UBA reveló que el 48,9% de los jóvenes argentinos de entre 18 y 29 años vive en condiciones de vulnerabilidad social. El estudio advierte que esta problemática no solo está vinculada a los ingresos, sino que también tiene un fuerte impacto en la salud mental, el acceso al empleo y las oportunidades educati

La investigación fue desarrollada por un equipo del Ciclo Básico Común (CBC) de la UBA en el marco del Proyecto de Investigación y Desarrollo en Áreas Estratégicas (PIDAE-UBA). Para su elaboración se realizaron 1.002 encuestas presenciales en todo el país, y el 73% de las personas relevadas reside fuera del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).

Dirigido por Felipe Vega Terra, el trabajo analizó las condiciones de vida, las expectativas y las creencias de las juventudes argentinas. Entre sus principales conclusiones, identifica la existencia de un grupo denominado “Triple Ni”, integrado por jóvenes que no estudian, no trabajan y tampoco buscan empleo.

El investigador del CONICET y director del estudio, Juan Cruz Esquivel, sostuvo que, aunque se trata de un sector minoritario, representa “una franja social alejada de toda red de pertenencia, reconocimiento e integración social”.

El informe señala además que el 30,6% de los jóvenes se encuentra desempleado y que, dentro de ese grupo, apenas cuatro de cada diez realiza una búsqueda activa de trabajo.

Si bien el 70% de los encuestados manifestó tener algún tipo de ocupación, los investigadores remarcaron que predominan los empleos informales y precarios. Incluso entre quienes cuentan con un trabajo registrado -que representan el 19% del total-, los ingresos muchas veces no alcanzan para salir de la situación de vulnerabilidad.

Como consecuencia de estas condiciones laborales, el 78% de los jóvenes relevados no dispone de cobertura médica privada ni de obra social, por lo que depende exclusivamente del sistema público de salud.

En materia educativa, el estudio revela que seis de cada diez jóvenes en situación de vulnerabilidad no finalizaron el nivel secundario y que apenas el 6,7% accedió a estudios superiores. No obstante, casi el 88% considera que continuar estudiando podría mejorar sus posibilidades de desarrollo y su calidad de vida.

El informe también alerta sobre el deterioro de la salud mental en este sector de la población. Más del 70% de los jóvenes consultados afirmó sufrir problemas de nervios o ansiedad, mientras que la mitad manifestó experimentar sentimientos de desgano o depresión. Además, tres de cada diez señalaron tener dificultades para controlar el consumo de alcohol, tabaco o drogas.

Frente a este escenario, Esquivel planteó la necesidad de fortalecer políticas públicas que articulen la educación con el empleo. “Uno tendería a pensar que debería haber políticas activas de vinculación entre la educación y el trabajo. De generar instancias educativas que estén relacionadas con una inserción laboral estable y de calidad. Son los desafíos más importantes que debieran transitar las instituciones de nuestro país”, sostuvo.

Respecto de las expectativas a futuro, el 31,9% de los jóvenes espera conseguir un empleo o mejorar su situación personal durante los próximos cinco años. Acceder a una vivienda propia aparece como el segundo objetivo más mencionado, con el 29,8% de las respuestas, mientras que formar una familia fue señalado como prioridad por apenas el 4,8% de los encuestados.


 

Comentarios
Volver arriba